Estatuas nuevas se asentarán sobre los techos de las viejas casonas.

tomado de: www.eltiempo.com

Sosteniendo un banano y sentado sobre el filo de un techo de La Candelaria, un pescador ha estado detenido en el tiempo 15 años. Él, de fibra de vidrio y resina, ha sido el protagonista de cientos de fotos y el personaje principal de historias que tejen quienes caminan por este sector colonial.

Junto a él, aún se conserva el embolador, que camina sobre un suelo imaginario en la ‘calle del embudo’, cerca de la Plaza del Chorro de Quevedo. Los dos son llamados los habitantes silenciosos del centro o las estatuas humanas.

Lo cierto es que ambos, y otros más que habitan los techos de las viejas casonas, son esculturas creadas por Jorge Olave, un artista que utiliza las calles como galerías de arte desde 1996, cuando el pescador se sentó por primera vez sobre su casa.

"Este trabajo fue, desde el principio, concebido como un monumento a la gente común", afirmó Olave, el padre de los seres de color verde que jamás imaginó el impacto que podrían tener.

Residentes, caminantes y hasta extranjeros hablan de estas estatuas como un vecino más. Carmen Peña, quien vive en la calle 13, asegura sentirse fascinada cuando camina por su barrio "pues siento como si la historia siguiera presente y como si ellos (las estatuas) realmente existieran". El tiempo ha hecho que varias esculturas hayan desaparecido, pero en unos meses, 10 nuevos personajes renacerán sobre tejados y columnas.

El malabarista apareció hace poco sobre la Plaza del Chorro de Quevedo y ya es considerado un ícono por los artistas de la calle.
"Los tiempos han cambiado y los personajes de La Candelaria también, este es un nuevo homenaje a los habitantes anónimos que la recorren", añadió el maestro Olave, mientras acomodaba el aerosol que carga el grafitero, otro de los personajes.

Junto a estos, también estará el extranjero con su cámara de fotos, el ejecutivo con su celular y computador portátil y hasta Estelita Monsalve, la emblemática mujer de trenzas del barrio que era considerada la memoria andante de La Candelaria.

En el proyecto, la alcaldía de la localidad ha invertido 20 millones de pesos y según la alcaldesa Xinia Navarro es un homenaje como parte de la celebración del Bicentenario.

La heroína Manuela Beltrán, la poetisa María Mercedes Carranza y hasta el polémico Julian Assange, editor de Wikileaks, podrían ser los únicos personajes reconocidos que se transformarán en estatuas de resina y fibra, que como el pescador tendrán la misión de vigilar y embellecer a La Candelaria.

Lina Sánchez Alvarado
Redactora de EL TIEMPO

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